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21/01/2013

La inquietante vida de Zeta

La nacion / Link

Nuevos horizontes

La inquieta vida de Zeta

El ex bajista de Soda Stereo disfruta de su presente en múltiples direcciones; DJ de noche, seleccionador de nuevos músicos de día, y conductor de radio y de televisión

Por Sebastián Esposito  | LA NACION

 

 
 Zeta hoy: estampa de DJ. Foto: Ignacio Coló

"¿Quieren probar el trago de la casa?" La entrevista con Zeta Bosio ya terminó, las fotos ya se hicieron y ahora es tiempo de relajarse. El hombre que será siempre un Soda Stereo está en un patio interno, fumando y asintiendo con la cabeza igual que nosotros y su jefa de prensa. El trago se llama igual que la casa, Leopoldo, un bonito bar del otro Palermo, el que está entre Avenida del Libertador y el Zoológico. Es un restaurante, un bar o un after office, depende de la hora en que se lo visite. En realidad el sitio es una excusa. Lo que importa es la charla con Zeta y ese repaso que surge espontáneo por las múltiples actividades que emprendió a partir del momento en que la banda más grande de América latina entró en receso.

"Después de la separación de Soda, en el 97, me tomé unos años de descanso", cuenta el ¿ex? bajista, hoy metido de lleno en varios proyectos pero, sobre todo, en despuntar el vicio como DJ. "Había estado muchos años con un proyecto muy importante que abarcaba muchos espacios de mi vida -continúa- y la separación me hizo perder la brújula. Tenía que volver a empezar de alguna forma."

"Una de las cosas que había charlado con Gustavo [Cerati] y Charly [Alberti] en aquel momento era que, por suerte, habíamos hecho las cosas bien con la banda y quedábamos de cara a poder hacer lo que quisiéramos en el futuro. Soda era un grupo que había propuesto muchísimas variables, se había metido en distintas áreas, y nosotros participábamos como creativos de un colectivo artístico. La idea era encontrar un proyecto que me brindase esa oportunidad, no sólo tocar el bajo, que era la imagen que los demás tenían de mí."

En su casa, en San Isidro, no había semana en la que alguien no le dejara un demo de su banda en el buzón de correo. Alimentados por el deseo de que le guste a un Soda y que eso permita que se abran las puertas más pesadas de la industria discográfica, los músicos noveles empezaron a dibujarle una nueva vocación al bajista. "En un porcentaje muy alto no me atrapaba para nada el material que escuchaba, pero cuando se fue acumulando el que sí me interesaba, pensé: «Si junto todo esto tengo un compilado como la gente» y lo primero que distinguí fue la incipiente movida rapera. Era el año 98, 99 y caí en Sony con el proyecto de Nación Hip-Hop."

 Abrazo de padrino: Zeta 2013, en su rol de DJ y seleccionador. Foto: Ignacio Coló

-En esa época aún no estaba instalada la figura del productor-músico.
-No, nosotros fuimos productores de nuestros discos, de la generación que se autoproducía, buscábamos la forma de que los discos sonaran como lo imaginábamos. Dentro del ambiente, por lo menos en la Argentina, no había nadie que nos ofreciera eso, que nos diera tranquilidad o seguridad, entonces teníamos que aprender en el estudio y eso nos llevó a ser productores.

-Querías involucrarte en un proyecto en el que pudieses meter mano como selector y productor, ¿no?
-Quería un proyecto que calmase todo eso. Como músico sentía que estaba atravesando una situación particular. Después de haberle dado tanto de mí a Soda no me daban ganas de empezar otro proyecto de banda. Me pareció interesante rodearme de músicos jóvenes, estar con esa energía del que recién empieza, con esa esperanza e inocencia. Entré a Sony como director artístico para tratar de promover artistas nuevos y al mismo tiempo estaba empezando a armar Proyecto Under. La idea era crear una comunidad virtual de bandas, algo que en ese momento no existía. Estábamos fuera de época, pensá que MySpace recién explotó en 2005.

-La experiencia en Sony fue breve. ¿Y fructífera?
-Sí. En Sony batimos un récord. Firmamos casi 50 artistas en un mismo día. El sello tenía la opción, por un año, de editarles el disco a todos los que participaron de los compilados. Yo me fui al año y el proyecto se desarmó, pero por suerte pude llevarme a Oisín y Charlie 3 a Alerta Discos, el sello de Proyecto Under.

- Cabezones se mudó de Santa Fe a Buenos Aires después de aparecer en los compilados de Sony.
-Me di el gusto de trabajar con ese grupazo. Después de Sony, los ayudé para ir a México. Hicimos una gira juntos, tocando una lista en la que había muchos temas de Soda versionados, como "Sueles dejarme solo". Yo tocaba el stick con ellos, porque había encontrado en el stick a un instrumento que entraba dentro de ese sonido nu metal que tenía Cabezones. ¡También toqué el stick con Natas!

-Con Rock Road empezaste a incursionar, primero, en la tele, y después, en la radio. ¿Qué te dejó la experiencia de conocer los festivales de Europa y Estados Unidos por dentro?
-Una de las cosas que me pasó fue que me empezó a interesar la escena electrónica. Hizo que volviera a tener ganas de intervenir en la música y, de a poco, me empecé a meter en la escena dance. Arranqué de cero, primero, compré mucha música, y luego, traté de definirme dentro de los distintos estilos del dance.

-En un año marcado por los concursos de voces, bandas y solistas nuevos como fue 2012, aceptaste la propuesta de Ballantines para elegir un puñado de músicos y grabar un disco con ellos. ¿Cómo fue la mecánica de trabajo? ¿Qué buscabas encontrar? -Lo que hicimos fue subir unas pistas y que la gente las interviniera. Todo era válido, pero descarté a los que subieron sus temas. Los que más me sorprendieron fueron los que agarraron para un lado que no me imaginaba. Uno hizo una versión down-tempo de una de las pistas que terminó pareciéndose a Soda.

-¿Se puede sacar algo en limpio de programas de televisión como La Voz u Operación triunfo?
-Está bien que existan, son válidos, pero no dejan de ser shows televisivos. Yo fui jurado en Chile de un programa, Factor X, que es un formato inglés. Descubrimos voces y artistas más que interesantes que la gente no hubiera conocido nunca: artistas callejeros, gente que sólo cantaba en sus pueblos. Yo apadriné a un chico del Sur, una especie de Justin Bieber chileno. El ganador del programa fue un tenor que hacía versiones de temas de Raphael. Esto te lo digo sin prejuicios: me ponía la piel de gallina. Fue muy enriquecedor en muchos aspectos, el tema es que ninguno de esos artistas que me parecían geniales empezó a desarrollar una carrera. La industria no está desarrollando artistas, está enfocada en sobrevivir y en firmar artistas que ya funcionan para poder manejarles los shows, que es de donde pueden recuperar el dinero que invierten en publicidad. De todas formas, es un lindo momento, porque Internet hizo que la música vuelva a manos de sus dueños, los músicos. Ya no se puede hacer tanto negocio como en la época en que las discográficas manejaban el mercado, pero se puede grabar un disco en una computadora y hacerlo accesible a todo el mundo gracias a la Red. Lo que hay que hacer es trabajar más en la comunicación viral.

-¿Hay una escena under?
-Cromagnon fue un golpe muy duro para todo el business del entretenimiento. Es difícil conseguir permisos para que las bandas toquen, hay pocos lugares. Antes, en un lugar como éste, por la noche tocaba una banda. No hay escenas casi y es difícil armar una. Yo lo veo a mi hijo, Simón. Es un gran guitarrista, toca desde los 6 años, es virtuoso. Tiene una banda, un trío y llevan diez años tocando juntos. ¡Imaginate cómo suenan! Tienen 23 y desde los 13 que tocan juntos. Hacen música vintage, versiones de Zeppelin, Hendrix, The Doors, Beatles. También hacen temas propios muy bluseros. Encima, si quiere renegar de mi nombre le va a costar más [risas]. Es lógico, no quiere cargar con la mochila del papá. Tiene una banda de blues y no tiene nada que ver que sea el hijo de un Soda, porque generaría una falsa expectativa en la gente.

-Si fuera el hijo de Pappo...
-¡Podría sacar mayor provecho!

-Benito -el hijo de Gustavo Cerati- va a sacar su primer disco.
-Es mucha presión para un chico. Me encanta que Benito esté armando su camino. Lo sigo en Twitter, escribe bárbaro y me parece que absorbió muchas cosas de Gustavo. Es lindo ir de menos a más cuando empezás y que no te observan tanto.

La charla continúa trago de por medio. Recuerda a Cerati y se excusa de referirse al presente de su amigo. "El azar es parte de todo esto", había dicho unos minutos atrás y en esas palabras se esconden todas las respuestas..

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